lunes, julio 20, 2009

Reunión horywargamera


La Cúpula Calamar de Horywargames se reunió el pasado domingo 20 de julio en un cónclave en el que se abordaron infinidad de temas y se probaron dos juegos: 2 de mayo y De Bellis Antiquitatis (DBA).

2 de mayo.
Un juego de mecánica sencilla, parecida en cierto modo al Diplomacy, en el que los franceses deben ir acorralando a los sublevados por los barrios de Madrid mientras los españoles deben escurrirse entre los franceses y golpear en aquellos distritos que están peor guarnecidos.

No se espera que la turba española logre derrotar a los franceses, si no sólo mejorar el resultado histórico: que quede alguna parte de Madrid bajo control español al final del día (turno 10).

El tablero es de un tamaño muy reducido (aproximadamente como un A3), representando al Madrid de la época dividido en zonas y con aspecto de plano antiguo. Su pequeño tamaño lo hace ideal para llevar a muchos sitios, además de que el sencillo reglamento (¡no hay dados!) hace que cualquier persona se pueda poner a jugar en 5 minutos, o tras ver el transcurso de un partida.

En nuestra partida, la primera para mi, la segunda para Victor, aprendimos algunas cosas del juego según fuimos jugando. El francés, que llevaba yo, tiene al principio que tomar una decisión: o juega la carta de artillería, con lo que puede cortar en dos Madrid, o juega a Murat, con lo que puede movilizar rápidamente a todos los refuerzos desde el exterior de Madrid.

Yo decidí jugar la carta de artillería, y Madrid quedó dividido al norte y al sur por el eje que se forma desde la plaza de Oriente, plaza Mayor y Gran Vía.

En conjunto la partida estuvo muy entretenida, con difíciles decisiones tácticas y jugando las cartas de eventos que dan un innegable sabor histórico al sencillo juego de mesa.

Al final ganaron los españoles, y aunque la sensación general es que estaban siendo vapuleados por los franceses, no hay que olvidar que el objetivo del juego es sólo sobrevivir al turno 10.


De Bellis Antiquitatis (DBA)
Ya comenté las virtudes del DBA en otra partida, así que intentaré dedicarme sólo al transcurso de la batalla, en la medida de lo posible.

Victor llevaba romanos y yo cartagineses (¡aun tenemos que estrenar esos galos que tengo por ahí!), siendo los romanos los defensores y los cartagineses los atacantes.

Como defensor el romano colocó el menor terreno complicado posible, siendo todo el campo de batalla dominado por una gran colina, que definiría el funcionamiento de la batalla.

Los romanos, con el apoyo trasero de sus velite, avanzaron mientras los cartagineses intentaban neciamente un flanqueo con su caballería ligera, que fue duramente abortado por la caballería romana.

Los cartagineses, amedrentados por la potencia de combate romana, el apoyo de los velites contra las Warband y la ventaja de la ocupación de la colina central, estuvieron detenidos a la espera. Una carga de la infantería pesada del ala izquierda romana, tomando la iniciativa, destrozó el ala derecha cartaginesa, que se dispersó, mientras una serie de confusas escaramuzas se presentaban en su ala derecha, entreteniendo y distrayendo a las tropas montadas cartaginesas.

Al final, una última carga de la caballería romana, liderada por su valiente general, destrozó los restos de la vapuleada caballería númida y se dió por terminada la partida, siendo ganador el romano, con 4 peanas destruidas frente a 1 peana destruida por sus rivales.

Como siempre, mucho que aprender sobre la partida: los flanqueos sobre lados protegidos por la caballería enemiga no son buena idea, aprovechamiento de las opciones de terreno, permitir lugares de retiradas... Aun así, el ejército cartaginés es difícil de manejar contra un jugador romano a la defensiva sin terreno difícil (esas Blades...). Tendré que ir pensando si puede merecer la pena pintar el segundo elefante para sustituir a una caballería ligera...

Se comentó que la tirada de PIPs (puntos de iniciativa) puede ser muy aleatoria y definitiva, y que condiciona todo un turno y, en cierto modo, hace que todo dependa de la suerte. Yo soy un defensor de algo tan aleatorio como la tirada de PIP (por muchos unos que saque): si desarrollamos un juego mucho más complejo, con innumerables tablas modificadas por las calidades de los generales y de la estructura orgánica del ejército, con tirada para ver si el mensajero llega a su destino o se pierde, el número de turnos que tarda en llegar, tirada para ver si el subalterno obedece las ordenes a tiempo, tirada para ver si son interpretadas correctamente, tirada para ver si las tropas están dispuestas a cargar contra el amenazante enemigo, etc... al final todo se resumiría en un porcentaje de posibilidades de que la orden se ejectue correctamente en el momento deseado o no. Es decir, una tirada aleatoria que puede simularse con algo tan abstracto como un dado de seis caras de ordenes ese turno.
 

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