lunes, mayo 11, 2009

Battlestar Galactica


El segundo juego de mesa que recibí en mi cumpleaños fue Battlestar Galactica, del que ahora voy a hablar.

El juego está basado en una serie de Ciencia Ficción en la que los restos de la humanidad, atacada por los cylons, tratan de llegar a un planeta de leyenda llamado Kobol (que podría ser nuestro planeta Tierra). Los cylons son robots, algunos de los cuales tienen apariencia humana y se infiltran dentro de la humanidad para atacarla desde el interior. Esta serie es un remake de una serie de los años 70 del mismo nombre.

Pese a estar muy basado en una serie de televisión, no es necesario para nada haber visto la serie para jugar y disfrutar. Es cierto que quien la halla visto recordará escenas y capítulos viendo las imágenes y las citas de las cartas, pero no influye a la hora de tomar decisiones.

Los materiales del juego son buenos, como parecen ser los juegos de "nueva hornada" que van sacando. Tablero resistente y visualmente atractivo, naves de plástico, fichas de los personajes sobre peanas y multitud de tarjetas con imágenes de la película. Parte de las cartas que más se utilizan (Cartas de Habilidad) son de tamaño reducido (aproximadamente la mitad de una carta tipo "Magic"), y no se pueden proteger con las típicas fundas para cartas, lo que da cierta sensación de que se van a estropear con el continuo uso. Para mi gusto el tablero podía ser un poco más grande y recoger en su interior todas esas pilas de cartas que se quedan "flotando" en el exterior (Carta de Kobol, pila de Cartas de Salto, pilas de Cartas de Habilidad y descartes, Cartas de Crisis, Cartas de Crisis Extrema, de Quorum, etc...).

En nuestra partida de prueba, y tras las explicaciones iniciales, más las que iban saliendo según ocurriesen los eventos, la partida empezó a transcurrir cómodamente a los tres o cuatro turnos. Todo el mundo había aprendido el mecanismo genérico del juego y poco a poco iban aprovechando las cualidades especiales de cada personaje y localización en las naves. Cada jugador debía elegir al principio un personaje de la serie con el que quiere jugar, con sus habilidades, virtudes y defectos, estando agrupados de manera genérica con las categorías de Lider Militar, Lider Político y Piloto.

En los primeros turnos, tras lograr realizar nuestro primer salto y dejar atrás la Estrella Base cylon que nos estaba atacando, el transcurso del viaje fue relativamente placentero. Siendo todos los jugadores humanos, las crisis se resolvían generalmente bastante bien hasta la llegada a la mitad del viaje, donde se lanza el evento de "Agentes dormidos" y se reparten más Cartas de Lealtad.

Y es que el plato fuerte del juego son las Cartas de Lealtad. Los jugadores reciben una Carta de Lealtad al principio de la partida, lo que determinará si son humanos o cylon encubiertos. Y de este modo su objetivo es diferente, siendo el de los primeros llegar a Kobol y el de los segundos evitarlo, destruyendo los recursos de la flota: población, combustible, moral y alimentos.

En nuestro caso todos fuimos humanos al principio, pero al repartir la segunda mano se repartieron las cartas de "Eres un Cylon" y "Eres un Simpatizante". El jugador que terminó siendo Simpatizante tuvo que declararlo y terminó en la Nave Resurrección de los cylon. Este jugador era el que llevaba a Laura Roslin, que era la presidenta. Y el cylon oculto me tocó a mi, que llevaba al Almirante Adama.

A partir de ese momento creo que el futuro de la flota humana estaba sentenciado: con un cylon atacando desde el exterior y un cylon encubierto en el interior con un puesto vital estorbando el funcionamiento de la flota (saltos espaciales a mínima distancia para aumentar la cantidad de ataques cylon, estorbar en la resolución de Crisis, arriesgar al máximo todos los recursos de la flota, no lanzar los misiles nucleares hacia la estrella base que nos atacaba...) no creo que la flota humana tuviese mucho futuro, pese al espectacular empeño de Starbuck al mando de un Viper destruyendo cazas cylon y machacando la Estrella Base que nos atacaba.

No llegamos a terminar la partida por cuestiones de tiempo, pero creo que dejó un buen sabor de boca a todos los jugadores.

Utilizando los mismos puntos negativos que comenté en Conquest of the Empire:
- Tiempo de inactividad en los turnos de otros jugadores: realmente no existe ese tiempo de espera, ya que al ser un juego cooperativo (al menos hasta que los cylon se declaran) muchas decisiones son consensuadas. Además en la resolución de Crisis (al final del turno de cada jugador) todos los jugadores lanzan sus cartas de Habilidades afectando al resultado de la Crisis. De este modo en todos los turnos los jugadores deben estar activos, reduciendo al mínimo el periodo de inactividad.
- Eliminación de un jugador al principio de la partida: en este juego es imposible que un jugador sea eliminado. Lo peor que te puede pasar es ir a la enfermería (cuando destruyen tu Viper, es destruida la zona de la nave donde estás situado o similar) o a prisión (por efecto de una Crisis y porque otro jugador lo intenta como una Acción desde el Despacho del Almirante). En este caso simplemente tendrás un turno de semi-inactividad. Y cuando te declaras cylon juegas en una parte aparte (la zona cylon) donde te dedicas a acosar a los humanos.
Además me parece muy positivo que el juego se gane o pierda en equipos, y que esos equipos los decida el azar.
En fin, a mi me pareció un juego divertido, interesante y absorvente y me dejó con ganas de jugar otra.

Makarren ahora escribe en HoryMiniaturas.

lunes, mayo 04, 2009

Conquest of the Empire


Hace unos días celebré mi cumpleaños con los amigotes locales y tuvieron a bien de regalarme unas cuantas friki-cosas, de una manera creo que bastante acertada.

Entre estos elementos está el juego de mesa Conquest of the Empire, del que ahora hablaré un poco.

Es un juego de mesa en el que luchan por el control de Mediterráneo entre 2 y 6 jugadores en una supuesta guerra civil entre los diferentes generales del Imperio Romano. Se recogen impuestos, se reclutan tropas, se invaden territorios y se lucha en batallas con otros jugadores. Estimo que la duración de una partida puede ser de unas tres horas, sin necesidad de llegar la sádica conquista final de todos los territorios.

La primera impresión que tienes al tenerlo entre tus manos es que es un juego masivo. La caja pesa muchísimo, lo que adelanta la calidad de sus componentes. Al abrir la caja encuentras un montón de bolsas de plástico donde se adivinan muchísimas figuras de soldaditos de varios colores, y escarbando se pueden empezar a encontrar los reglamentos (sí, hay dos reglamentos diferentes separados en dos cuadernillos), unas plantillas de fichas (de cartón grueso) y el tablero de juego, de cartón muy grueso (creo que no tengo ninguno tan grueso en mi ludoteca) y de tamaño descomunal.

El tablero está dividido en tres paneles desplegables que llegan a ocupar toda la mesa de un salón (90 x 120 cm aproximadamente). Se encajan cómodamente y dado el peso de los paneles no se mueven por descuido durante el juego. Está muy bien ilustrado, distinguiendo fácilmente toda la información que muestran las provincias: impuestos, nombre y fronteras de cada provincia. Todo tiene un aire de mapa antiguo que te hace sumergirte en la ambientación fácilmente.

Volviendo a las figuras, está muy bien logradas y están a una escala poco mayor de 1/72, mostrando infantes (el típico soldado romado con la lóriga segmentata, vamos, los de Asterix y Obelix), caballería, catapultas, galeras, generales y el César, así como figuras que representan ciudades y caminos de uso general. En general el nivel de escultura es bastante bueno.



En conjunto la calidad de los materiales es sobresaliente, máxime viendo su precio (unos 60 euros de precio oficial en la web de Edge, y tal vez más barato si consigues ofertas en las tiendas o de segunda mano) en comparación con otros juegos como Combat Commander Europe, cuyo precio es mayor (80 dólares, 71 euros importado por El Viejo Tercio) y la calidad de los componentes es mucho más discreta (más wargamera) pese a su caja de grandes proporciones. Supongo que parte de mi admiración ante los materiales se debe a que estoy más acostumbrado a los espartanos wargames de estilo ochentero que a los juegos de mesa de nueva generación.

Los reglamentos, que son dos diferentes, están a todo color y grapados. Explicados en castellano, con letra grande, ejemplos e imágenes ilustrativas. Los dos reglamentos representan dos juegos distintos, el Clásico (que vendría a ser el original del que este es un remake) y el Avanzado, con el que se utilizarán toda una serie de reglas adicionales y cartas que utilizar los jugadores. Además se pueden bajar desde la web de Edge registrándote como usuario.

Particularmente nosotros utilizamos el Clásico como introducción al juego, y en conjunto las impresiones fueron positivas. Reglas sencillas y fáciles de entender, a los 5 minutos ya estás invadiendo el Mediterráneo al mando de tus fieles legiones, con pocas interrupciones para consultar dudas sobre movimientos concretos (especialmente con el uso de las galeras). Los combates se resuelven con sus propios dados de seis caras con símbolos y son claros y sencillos de entender.

La sensación general es que es como un Risk pero con unas cuantas guindas que no entorpecen el discurrir del juego, y en cambio añaden nuevas opciones tácticas y estratégicas al juego. No llegamos a probar el reglamento Avanzado, que dejo para otra entrada futura en el blog.

No es una simulación histórica, es más bien un juego de estrategia ambientado en una época histórica, lo que no le quita un ápice de entretenimiento. Imperium Romanum II sí que es una simulación histórica de la época, y en cambio adolece del dinamismo que tiene este "Risk con vitaminas".

En conjunto una valoración positiva para el juego Conquest of the Empire, con las pegas que pueden tener muchos otros juegos:
  • poca interacción en los turnos de otros jugadores, limitándote a tirar los dados en las zonas en que eres atacado, alargando el tiempo de inactividad de los jugadores en espera. Tal vez en el Avanzado esto esté corregido con el uso del mazo de cartas
  • el efecto muy temido por mi de "me-habeis-eliminado-pronto-y-me-pongo-a-ver-la-tele". Si a un jugador se le elimina muy pronto en la partida (por su posición estratégica, por alianzas contra él o por ineptitud) ya no tiene modo de participar en el resto de la partida, o de reengancharse, con lo que la sensación de frustración y de estar perdiendo el tiempo es ciertamente desagradable. En juegos como Imperator puedes retomar el juego eligiendo la siguiente potencia neutral disponible, lo que te permite seguir jugando y probando nuevas estrategias. Y en otros como el parchís o la oca simplemente nunca eres eliminado ;-).

Recomendable para pasar tardes de panchitos y cervezas, pudiendo incluir a cualquier despistad@ que encuentres cerca, dado su bajo nivel de dificultad, espectacularidad de componentes y rapidez para empezar a jugar.

Makarren ahora escribe en HoryMiniaturas.
 

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