domingo, enero 22, 2012

Pingüinos, o cómo fastidiar a tu vecino de iglú


En septiembre regalaba a mi paciente y querida novia el juego de Pingüinos con el manifiesto objetivo de hacerla aún más partícipe de nuestra afición a los juegos de mesa. Cuidado con ella, que se permite hasta reprochar en ocasiones a Carcassonne y Los Colonos de Catán su sencillez, más aún después de haberle pegado a Neuroshima Hex. Con partidas de diez minutos, me pareció muy recomendable para esas tardes en las que se junta un grupo de rol y hay que esperar a alguien que llega tarde. Eso sí, no os quejéis si luego el grupo no está unido...

Con una presentación simpática, un precio muy ajustado y un sistema de juego muy sencillo, pero con cierta profundidad y mala baba, tras jugar varias partidas y y haber regalado ya una copia de este juego, aquí está su reseña.

Pingüinos, o cómo fastidiar a tu vecino de iglú.

El regalo inocente y bien intencionado en un principio, de este juego de mesa con una temática tan atrayente para mí como son los pingüinos, jamás podría pensar que conllevara una trampa tan cruel y despiadada como es escribir mi primera reseña en este blog. Pero ya que estamos, habrá que hacerlo bien.



Para empezar decir que ¡Pingüinos! es un juego de mesa rápido, cada partida suele durar unos 10 o 15 minutos, de los que se consumen su mayoría en la preparación del tablero que se construye de forma diferente en cada partida ya que las fichas se deben poner al azar. Pero seguro que te sabrá a poco cuando acabes y repetirás una y otra vez.

El sistema de juego es muy sencillo y no requiere ni cinco minutos de explicación de las reglas. El juego consiste en que formas parte de un clan de pingüinos y debes coger cuantos más peces mejor para tu hambrienta comunidad antes de que se hunda el hielo bajo tus palmeados pies. Es una lucha entre clanes familiares, así que coge cuantos más peces mejor, antes de que lo hagan tus rivales. ¡Porque lo harán! ¡En este juego no hay amigos, recuérdalo! ¡Róbale el pescado al vecino!

El tablero se compone de 60 placas de hielo hexagonales con 1, 2 o 3 peces cada una, que se deben colocar en filas de 7 y 8 fichas de manera alterna, formando un cuadrado.




Cada jugador debe utilizar de 2 a 4 pingüinos de un mismo color, dependiendo del número de jugadores totales (2 jugadores, 4 pingüinos, 3 jugadores, 3 pingüinos y 4 jugadores, 2 pingüinos). Así comienza la partida cuando el jugador más joven coloca su primer pingüino sobre el tablero. El turno de cada jugador tiene dos pasos: primero, mover el pingüino y segundo, coger la placa de hielo donde estaba colocado el pingüino antes de moverse.

El pingüino solo puede moverse en línea recta y tantos espacios como quiera en las seis direcciones del hexágono, pero tiene muchas dificultades en el camino para lograr su misión de recoger peces. Tu pingüino no puede cambiar de dirección en movimiento, no puede ocupar la placa donde esté otro pingüino, ni saltarlo y no puede cruzar espacios sin placa de hielo.




Después del primer paso del turno, mover al pingüino, llega el paso de recoger tu pesca. El jugador coge la placa de hielo sobre la que antes estaba el pingüino y la añade a su colección. Así que el objetivo del juego es coger cuantas más placas de hielo con mayor número de peces mejor, pero sobretodo ¡no te quedes aislado! El tablero cada vez se hace más pequeño, quedan menos placas de hielo con peces y llegará un momento en el que te resultará imposible moverte en ninguna dirección y no podrás jugar más turnos.

Una vez que todos los jugadores no se puedan mover deberán retirar sus pingüinos del tablero, contar el número de peces obtenidos por cada jugador y el que tenga el mayor número habrá ganado.



No os dejéis engañar pensando que puede resultar un juego de mesa sencillo, de lo más básico, incluso alguno lo puede denominar como un “juego de niños”. Pero nada más lejos de la realidad. Las estrategias malignas de los jugadores para ganar son impresionantes. No te fíes de los jugadores silenciosos que parecen ir a su caza del pescado… probablemente te están preparando una trampa en la que caerás si no eres hábil y quedarás aislado y sin capacidad de maniobra. ¡Así que actúa tú antes, prepara tu estrategia y deja aislados a los demás pingüinos, porque si no lo harán ellos!

Así que ¡Pingüinos! es un juego muy divertido, para estar entretenido toda la tarde y para engañar a toda la familia. Y además con pingüinos, que más se puede pedir!

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