Impresiones de unos principiantes en Friedrich



La verdad es que hacía tiempo que no escribía por aquí, aunque la actividad continúa y bien es cierto que se ha escrito poco pero se ha jugado mucho, que es lo importante. En este par de años sin posts bien es cierto que en nuestro grupo amplio de juego wargamero, los cuatro integrantes del mismo hemos desarrollado una cierta atracción por el wargame Friedrich, un juego ya con dos décadas a sus espaldas pero que ofrece una experiencia multijugador muy interesante. En julio de 2024 descubrimos sus bondades con una sesión de iniciación, que no pudo ni llamarse partida. Apenas comprobamos cómo se movía, cómo se combatía y las posibilidades que tuvo el juego.





La soledad de Friedrich





Nuestra primera partida no tardó en llegar. En octubre de 2024 el prusiano jugó muy bien, no en vano Pedro se anotó posteriormente en unas jornadas wargameras la victoria como Friedrich. Frenó notablemente a los rusos manejados por el que esto escribe y también mantuvo a raya al austríaco Rafael. Así que el único fallo en su dispositivo lo aprovechó el taimado José, francés, para ganar completando sus objetivos. El caso es que aquella partida generó tan buenas sensaciones que pedía los jugadores un breve análisis tras la misma. Por supuesto, prometí que lo subiría aquí para tener un espacio de reflexión conjunta. Y aquí estoy, cumpliendo mi promesa, casi dos años después.



El caso es que subo esta reflexión tras nuestra tercera partida, así que espero que muy en breve tengamos las reflexiones hechas sobre la tercera partida, al calor del recuerdo difuminado de la segunda que hoy presentamos aquí.



Disposición inicial del mapa, junto a las cajitas artesanales para ocultar ejércitos





La visión de Friedrich o la óptica de un prusiano acosado por todas partes (Pedro).

Desde la perspectiva prusiana y, tras haber contemplado posibilidades y sugerencias variadas acerca de estrategias a seguir, la mayor sensación es de soledad completa. La existencia de varios frentes simultáneos a los que atender, la necesidad de defender Hannover, que no cuenta con las mismas cartas que Prusia, amén de la propia gestión del mazo de cartas, hacen que la experiencia del prusiano sea muy complicada a la vez que altamente desafiante.

Quizá, y a la luz de posteriores comentarios de la tertulia, debí mantener las distancias en los primeros turnos, alargando los contactos con el enemigo o, al menos, intentando reducir al mínimo las pérdidas. En mi caso, los combates aparecieron pronto y las bajas fueron muy sangrantes, convirtiéndose en un verdadero lastre que no conseguí remontar. Desafiante, muy desafiante la postura prusiana. Poco cómoda y peligrosa. Importantísima la gestión del mazo.

Así ve el mapa el jugador prusiano: todos contra mí.



La óptica austríaca: el rival más fuerte y la responsabilidad que pesa (Rafael).

Primera experiencia con el juego, que ha sido satisfactoria. Dirigí a los generales austríacos e imperiales con dos objetivos iniciales: concentrar fuerzas sobre Silesia para alcanzar mis objetivos y apoyar a Francia en Renania con las tropas del Sacro Imperio. El primer objetivo se cumplió bastante bien, gracias a una buena mano de cartas con números altos en el "sector trébol", que supuso un par de victorias frente al mismísimo Friedrich. También sufrí algunas pérdidas porque dejé demasiado cerca en retaguardia un tren de suministros que impidió la retirada de un austríaco derrotado. Buen aprendizaje.

Las tropas imperiales, una vez que los "monsieurs" empezaron a avanzar hacia sus objetivos y el prusiano se fue retirando, giraron hacia el Este para ir controlando sus "banderas". Interesante y divertido el uso de las cartas para las batallas, con jugadas de póker supeditadas, lógicamente, a la suerte que tengas al coger del mazo. Positiva valoración general pues con reglas sencillas, la dificultad y el atractivo del juego están en la estrategia sobre el mapa de Europa central y, lógicamente, en el planteamiento del prusiano, verdadera "estrella" del juego y que debe sufrir y aguantar dentro de un plan a más de 10 turnos.



La presión austríaca es esencial, pero los imperiales pueden ser decisivos



La opinión rusa: dificultades, retrasos y problemas (Víctor).


Fue muy evidente que Friedrich nos tomó la medida a los rusos y nos estuvo generando maniobras de distracción en Prusia Oriental el tiempo suficiente para perjudicar nuestra ofensiva general. Para el final de partida llegamos con mucho retraso a presionar a los prusianos en su territorio natal y ahí se esfumaron nuestras opciones. Al igual, los suecos no pudieron mostrarse todo lo agresivos que debieran aunque por lo menos llevaron a cabo una labor de zapa con cierta consistencia. Las sensaciones con el juego fueron buenas y nuestros aliados actuaron de forma mancomunada, generando un reto notable a Friedrich con una coordinación excelente. Aún así, a destacar el sector crítico que es Prusia Oriental, todo el tiempo que los rusos pierdan allí lo echarán de menos al final de la partida.



El ejército ruso; tarde y mal. Los suecos, algo mejor.



La victoria francesa: el savoir faire de José y el apoyo de sus compañeros.



La estrategia francesa consistió en percutir con dos ejércitos fuertes (Richelieu y Soubise) y mantener uno más en retaguardia (Chevert), siendo muy agresivo contra Hannover antes de que pudiera tener muchas cartas para defenderse bien. En el turno 5, Francia ya tenía 6 objetivos de 10, pero la victoria solo sería factible si los prusianos estaban lejos de mi teatro de operaciones, ocupado con rusos y austriacos. Esto último se dio, con una batalla épica en territorio húngaro que desgastó muchísimo a los prusianos. Cuando estos llegaron para apoyar a Hannover, ya estaban debilitados.




La última defensa prusiana ante la inexorable presión francesa


El avance francés apenas tuvo desgaste, y supo retirarse en una batalla en la que había que minimizar pérdidas. Su momento ya llegaría. La victoria francesa se basó en tres condicionantes: aprovechamiento del terreno (cartas adecuadas), un ataque francés rápido sobre un rival inferior y un duro desgaste prusiano frente a rusos y austriacos. Esto último era vital y se dio. Así que, victoria en el turno 8. Vive la France!



La óptica del vencedor.



Breve conclusión y próxima partida


Dado que el juego nos dejó tan buen sabor de boca, apenas hemos tardado dos años en enfrentarnos en la tercera partida. Tuvo lugar ayer, cambiando los países de propietarios. La partida ha ofrecido un resultado tan interesante como distinto al anterior. Así que en breve daremos cuenta de los siguientes informes de batalla.










































Comentarios

Nuestras entradas más populares